El cerco judicial sobre el presunto capo del narcotráfico Sebastián Marset avanza de manera implacable en los tribunales federales de Estados Unidos, reactivando las alarmas en el tablero político paraguayo. Tras su captura en Bolivia en marzo de 2026 y su inmediata extradición al estado de Virginia, el estatus del autodenominado «Rey del Sur» ha cambiado radicalmente: de ser un prófugo internacional a enfrentar cargos por narcoterrorismo, conspiración y lavado de activos mediante criptomonedas.

En la más reciente audiencia celebrada en el Tribunal Federal de Alexandria, la estrategia de la defensa de Marset dio un giro inesperado. Sus abogados admitieron abiertamente que es narcotraficante, pero basaron su defensa en impugnar la jurisdicción de EE. UU.. Argumentan que las operaciones de su cliente no tocaron el sistema financiero estadounidense y que los cargos de narcoterrorismo impuestos por la Fiscalía —derivados de sus supuestos lazos con agrupaciones como el Primer Comando Capital (PCC)— son «forzados».

El Juez Federal Rossie D. Alston Jr. fijó el inicio de su juicio oral para el 11 de enero de 2027. De ser hallado culpable por el jurado norteamericano, Marset se enfrenta de manera ineludible a una pena de cadena perpetua.

La sombra sobre la clase política en Paraguay. Mientras Marset aguarda el juicio bajo aislamiento total en una celda estadounidense, el proceso judicial proyecta una sombra de extrema preocupación sobre las élites de Paraguay. Históricamente, las investigaciones de la megacausa A Ultranza PY e informes de inteligencia internacional como los de InSight Crime han documentado de qué forma Marset penetró las estructuras estatales paraguayas.

El nexo con el cartismo: La figura del exdiputado y exsenador colorado Erico Galeano, firmemente vinculado al movimiento del expresidente Horacio Cartes, permanece en el ojo de la tormenta tras haber sido condenado a 13 años de cárcel por asociación criminal y lavado de activos provenientes del narcotráfico.

Fútbol y lavado: Marset utilizó el ámbito deportivo como su principal lavandería. Llegó a jugar profesionalmente y a patrocinar al club Deportivo Capiatá, entidad que era presidida por el propio Erico Galeano.Venta de inmuebles: Las transacciones financieras incluyeron la venta de lujosos condominios por parte de políticos paraguayos a testaferros directos de la red criminal de Marset a precios marcadamente inflados.

Complicidad institucional: Investigaciones previas salpicaron a otras figuras del Parlamento y del Ejecutivo de periodos anteriores, como Juan Carlos Ozorio y el clan Insfrán, exponiendo cómo el narco adquirió protección, blindaje judicial e incluso documentos falsificados para moverse con total impunidad.

El gran temor instalado en los pasillos del poder en Asunción radica en la posibilidad de que Marset decida colaborar con la DEA y la Fiscalía estadounidense para negociar una reducción de su potencial cadena perpetua. Si el uruguayo decide «hablar» y revelar de puño y letra los nombres de los políticos, jueces y jefes policiales que facilitaron su ascenso y posterior escape de Paraguay, la causa en Estados Unidos podría provocar un terremoto político sin precedentes en la República del Paraguay.

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