En una maniobra que evidencia cómo los hilos de la política partidaria continúan guiando los destinos del aparato estatal, el presidente Santiago Peña concretó un nuevo cambio estratégico en el Banco Nacional de Fomento. Mediante el Decreto N° 6461, el Poder Ejecutivo oficializó la designación de Gerardo Manuel González Báez como nuevo miembro titular del Directorio del banco público para el periodo 2025-2030, desplazando de su puesto a Claudio Antonio Bacchetta.
La movida institucional no es un simple relevo técnico, sino un claro movimiento en el tablero del poder político nacional. El flamante director de la entidad financiera oficial es nada menos que hermano de Eduardo “Presi” González, apoderado general de la ANR, asesor jurídico de la Entidad Binacional Yacyretá y hombre de máxima confianza del expresidente Horacio Cartes. De esta forma, el sillón en el BNF que pertenecía a la cuota del abdismo —ya que Bacchetta es hermano del exsenador Enrique Bacchetta— pasa a quedar firmemente alineado bajo la hegemonía del cartismo.
El perfil de Gerardo González Báez acumula múltiples facetas y cuestionamientos que vuelven llamativa su llegada a una de las bancas más codiciadas de la administración financiera del Estado. Además de ser músico y haber integrado la Entidad Paraguaya de Artistas Intérpretes, venía desempeñándose como síndico en Ferrocarriles del Paraguay S.A. con un salario superior a los 16 millones de guaraníes. Paralelamente, ejerce la defensa legal de la exactuaria Gloria Morínigo en la causa conocida como la «mafia de los pagarés», imputada por prevaricato y falsificación de documentos públicos.
Como si fuera poco, la designación de González Báez en el BNF se produce mientras su nombre figura en la lista de postulantes para ocupar el cargo de Contralor General de la República cuyo proceso de selección encara sus semanas decisivas en Cámara de Senadores. La superposición de aspiraciones para auditar los recursos públicos mientras se asume la dirección del principal banco del Estado deja al descubierto la discrecionalidad con la que el poder de turno reparte los cargos clave de la República.
Fuente: ABC Digital



