
Los autores del secuestro y asesinato eran miembros de una caterva donde conjugaban excatequistas, militantes de la izquierda y socios del Partido Patria Libre, que luego se convirtió en el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). La mayor carga de presión, los criminales, sintieron por la investigación de la entonces fiscal antisecuestro, Sandra Quiñónez, hoy fiscal general del Estado.

Su cuerpo fue encontrado sin vida el 16 de febrero de 2005, luego de casi 5 meses de secuestro, en un sótano tapiado (túnel bajo tierra), de una casa ubicada sobre la calle Las Palmas 342, en el barrio Mbocayaty de Ñemby. Al momento de que fue hallado su cuerpo, ya llevaba entre 30 a 60 días aproximadamente de fallecida, según el grado de descomposición de su cuerpo, por lo que se presume que fue asesinada entre diciembre de 2004 y enero de 2005; aunque la fecha más aceptada es la de la noche de Navidad del año 2004.
Es bueno recordar que los criminales integrantes del EPP hoy siguen teniendo protectores en la política paraguaya. Es más, hasta cuentan con apologuistas infiltrados en medios de prensa. Varios de ellos, como revancha, hoy azuzan y operan contra la FGE, acompañando ataques contra la Quiñónez por todos los medios disponibles.


