El esperado juicio oral y público al exsenador colorado Hernán David Rivas Román comenzó con revelaciones impactantes que complican severamente su situación judicial y dejan al descubierto el vulnerable control educativo del país. Acusado por el Ministerio Público de producción y uso de documentos públicos de contenido falso, Rivas enfrenta un proceso penal debido a las sospechas generalizadas de poseer un título falso de abogado, un documento que en su momento le permitió actuar nada menos que como juzgador de magistrados en el ámbito nacional.

 

El primer día de la audiencia estuvo marcado por las declaraciones de tres testigos clave convocados por la fiscalía que desmontaron por completo la versión del exlegislador cartista. El actual camarista y exdecano de la Universidad Sudamericana, Óscar Rodríguez Kennedy, fue el primero en comparecer ante el Tribunal de Sentencia integrado por los jueces María Fernanda García de Zúñiga, Juan Carlos Zárate Pastor y Yolanda Portillo. Rodríguez Kennedy admitió haber firmado el certificado de estudios y el título de Rivas, pero reveló un detalle insólito: plasmó su firma dentro de su propia camioneta, estacionada en una calle asuncena, debido a una medida cautelar penal de la época. Lo más demoledor de su testimonio fue que aseguró no haber conocido jamás a Rivas, ni haber cruzado una sola palabra con él, admitiendo además que no le consta que las calificaciones plasmadas en el documento sean verdaderas. El magistrado también calificó como algo totalmente imposible que un estudiante rinda múltiples exámenes en una misma fecha, tal como figura en el cuestionado legajo académico del acusado.

Por su parte, el exrector de la misma casa de estudios, Euclides Acevedo Candia, reconoció su firma en el diploma pero confesó que rubricó el cartón de manera automática al tener a la vista el certificado de estudios previos, sin realizar control alguno sobre su contenido. Acevedo detalló que en realidad sus funciones estaban abocadas al área de Medicina y no a la de Derecho, pero se vio obligado a firmar el documento en el marco del proceso de cierre de la carrera de Derecho decretado en 2016 debido a que las filiales no cumplían con las exigencias mínimas de calidad. Según la versión del exsenador procesado, él culminó sus estudios un año antes de esta clausura institucional.

La jornada cerró con la declaración del exsenador Enrique Bacchetta, expresidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, quien aportó una perspectiva contundente sobre el desempeño de Rivas cuando este ingresó al colegiado institucional en representación de la Cámara de Diputados. Bacchetta afirmó con dureza que su entonces colega jamás demostró tener un lenguaje jurídico ni hablar como un verdadero profesional del Derecho. Explicó también que las sospechas iniciales en la prensa lo motivaron en 2018 a encargar un dictamen técnico al entonces asesor del Ministerio de Educación, José Casañas Levi. Al confirmarse mediante dicho análisis que Rivas carecía de la formación legal correspondiente, Bacchetta intentó sin éxito que la Cámara de Diputados sustituyera a su representante para evitar lo que consideraba una inminente tragedia institucional. A pesar de las advertencias, la cámara baja ratificó a Rivas en su puesto. El juicio oral, que ha puesto en el ojo de la tormenta los precarios mecanismos de verificación universitaria, continuará con más declaraciones testificales a fin de esclarecer el polémico historial del exparlamentario.

Fuente: ABC Digital/ Ñanduti 

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