Una auditoría de solo diez días en el Ministerio de Educación y Ciencias destapó una descomunal olla de corrupción digital. Las autoridades denunciaron que una red de más de 500 usuarios irregulares hackeó las normas del sistema para realizar 130.000 movimientos ilegales en el registro oficial, todo con el objetivo de validar y dejar en regla miles de títulos universitarios totalmente falsificados.
Para no dejar huellas, el esquema delictivo utilizó tecnología de punta. Los implicados operaban de noche o en épocas en que el sistema permanecía cerrado, e instalaron un sofisticado dispositivo electrónico diseñado exclusivamente para borrar su rastro informático y ocultar desde qué computadoras se conectaban. Sin embargo, los técnicos del ministerio lograron detectar el aparato y neutralizar la jugada. De las miles de acciones detectadas, al menos 60.000 sirvieron de forma directa para emitir registros definitivos de carreras fantasma.
La respuesta del MEC no se hizo esperar y provocó un verdadero terremoto interno: un director general y cuatro directores de área fueron fulminados y apartados de sus cargos, mientras que otros 283 funcionarios quedaron bajo sumario administrativo y en la mira de la Fiscalía. Paralelamente, la guerra contra el fraude académico ya provocó la clausura definitiva de dos carreras de Medicina y la intervención urgente de otras tres que se encuentran bajo sospecha. El caso ya está en manos de la Justicia, que revisará firma por firma en un escándalo que no para de crecer.
Fuente: ABC Digital



