Hay historias que ni a la literatura más fantástica se le ocurrirían, pero en la política paraguaya todo es posible. Hernán David Rivas Román logró lo insólito: se convirtió en el ilustre «juez de jueces» presidiendo nada más y nada menos que el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.
El pequeño e insignificante detalle es que nunca pisó una aula universitaria para recibir su título de abogado. El Tribunal de Sentencia no dudó en calificarlo de «alumno fantasma» tras concluir que su trayectoria académica fue pura ficción, regalándole una contundente condena a ocho años de cárcel por el uso de un título totalmente falso.
Pero este muchacho no llegó solo a la cima. Para escalar hasta semejante sitial necesitó de un elenco estable de nada menos que 69 cómplices en el Congreso —entre diputados y senadores— que, con mano alzada, le firmaron el pasaporte de idoneidad. Hoy, con el pastel destapado, muchos de esos mismos legisladores de Honor Colorado y sus serviciales aliados buscan desesperadamente un rincón para esconderse y murmuran que fueron víctimas de una trágica «estafa».
La primera función de esta comedia ocurrió el 3 de junio de 2020, en plena pandemia de covid-19. En un atropello constitucional en la Cámara de Diputados, 43 legisladores votaron a favor de colocar a Rivas en el JEM en reemplazo de Ramón Romero Roa (ya fallecido), quien denunció la maniobra irregular antes de morir esperando justicia. En esa sesión hubo 24 votos en contra, tres abstenciones y 10 ausencias. La orquestada jugada fue presentada por el entonces diputado colorado Hugo Ramírez y contó con el ferviente respaldo de pesados del cartismo como Derlis Maidana, Raúl Latorre, Basilio “Bachi” Núñez y Cristina Villalba. En total, 28 colorados y 15 liberales, encabezados por el actual aspirante presidencial Pedro Alliana, le dieron la bendición al “abogado sin carpeta”.
Cualquiera pensaría que el chiste termina ahí, pero tres años después vino la secuela. El 6 de julio de 2023, ya estrenando banca en la Cámara Alta, Rivas fue premiado nuevamente. Pese a que los murmullos y cuestionamientos sobre su dudoso título ya eran un secreto a voces, el senador cartista Pedro Díaz Verón presentó la propuesta y consiguió 26 votos a favor, aplastando a los ocho en contra, siete abstenciones y tres ausencias. Los 21 senadores de la ANR, encabezados por el actual presidente de Senadores, Basilio Núñez, contaron con la complicidad de cinco senadores del PLRA: Dionisio Amarilla, Noelia Cabrera Petters, Édgar López, Hermelinda Alvarenga y Sergio Rojas. Una vez más, acreditaron que el muchacho era todo un profesional del derecho.
Tras la histórica sentencia judicial que sacó a la luz la mentira, el desbande de la «claque» fue digno de ver. El senador Gustavo Leite ensayó una autocrítica veloz al admitir que «caímos casi todos», aunque prefirió tirar la pelota fuera pidiendo investigar a las instituciones educativas. Por su parte, Natalicio Chase, líder de la bancada de Honor Colorado, rechazó la palabra «estafado» afirmando que usarla era «sacarle el culo a la jeringa» y admitió con cierta vergüenza: «Claro que tenemos vergüenza». En la otra esquina, la senadora Lizarella Valiente prefirió ponerse el pañuelo de víctima asegurando que se sentía estafada y que en charlas privadas Rivas juraba y perjuraba que sí era abogado.
En tanto, Silvio “Beto” Ovelar, quien ejercía la presidencia de la Cámara Alta durante la reelección de Rivas, tuvo que recordar sus viejas promesas y soltar un seco: «Sí, y vamos a pedir disculpas». Y el mismísimo Basilio “Bachi” Núñez, que meses atrás decía sin despeinarse que no se arrepentía de su voto porque Rivas «se engañó a sí mismo, no a nosotros», tuvo que tragarse sus palabras ante la evidencia aplastante formulada por la Justicia.
Del lado opositor, las reacciones fueron letales. La senadora Esperanza Martínez, del Partido Participación Ciudadana (PPC), recordó que Rivas no actuó como un simple vivillo que engañó al sistema, sino como una pieza puesta a propósito por ser funcional al movimiento cartista. Martínez trajo al recuerdo la expulsión de Kattya Gonzalez (independiente), quien pagó con su banca por haber anticipado la falsedad del título. El senador Rafael Filizzola, del Partido Democrático Progresista (PDP), remarcó que los 69 votos deben asumir su estricta responsabilidad política y no lavarse las manos con excusas infantiles. Mientras tanto, Yolanda Paredes, de Cruzada Nacional (PCN), calificó el asunto como la mera «punta del iceberg», sentenciando con contundencia que «cayó el peón, pero no los patrones» en esta aceitada fábrica de documentos falsos.
Entre votación y votación, Rivas no solo paseó su impunidad, sino que llegó a presidir el mismísimo Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, firmando resoluciones y juzgando el trabajo de jueces y fiscales verdaderos. La condena de ocho años al exparlamentario deja un desastre institucional sin precedentes y una enorme sombra sobre los 69 parlamentarios que, en dos periodos distintos, decidieron entregarle las llaves de la justicia a un abogado de mentira.
Fuente: ABCDigital



