Un informe publicado por El Observador expone un arraigado esquema de nepotismo y «padrinazgo» en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Paraguay, donde allegados a ministros disfrutan de permisos VIP con goce de sueldo. El caso testigo involucra a Analía Carrillo Servín, nuera del presidente de la Corte Alberto Martínez Simón, quien percibe más de G. 11 millones mensuales mientras reside en España, sumado a estructuras familiares que cuestan miles de millones a los contribuyentes.
Permisos VIP: Cobrar sin trabajar desde Europa
El caso más reciente de arbitrariedad apunta directamente a Analía Carrillo Servín, identificada como una de las «relatoras VIP» del sistema. Carrillo Servín contrajo matrimonio en julio de 2024 con Álvaro Joaquín Martínez León, hijo del actual presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón.
Poco después de la boda, la pareja viajó a España para realizar capacitaciones profesionales. Utilizando la influencia política de su suegro, Carrillo Servín consiguió un permiso excepcional de un año con goce de sueldo para ausentarse de sus funciones, beneficio que posteriormente los ministros le prorrogaron por un segundo año consecutivo.
Mientras los relatores que carecen de padrinos políticos deben asumir la carga laboral de los funcionarios ausentes, la nuera del presidente de la Corte percibe ingresos millonarios financiados por el Estado:
  • Ingreso mensual: G. 11.160.000
  • Ingreso anual (incluyendo aguinaldo): G. 150.800.000
Un modus operandi con antecedentes idénticos
Esta práctica de financiar vidas en el extranjero a familiares de la cúpula judicial no es nueva. La Corte actual utilizó como precedente administrativo el caso de Laura Bordenave, nuera del ministro de la Corte Luis María Benítez Riera.
En 2014, tras casarse con el hijo del ministro, Bordenave se trasladó a México para realizar un posgrado en reumatología. Gracias a la autorización de los ministros de la época, permaneció cuatro años fuera del país cobrando más de G. 200 millones del Poder Judicial sin contraprestación laboral, mientras Benítez Riera utilizaba viajes oficiales costeados por la Corte para visitarlos.
Los millonarios costos de los clanes familiares
El nepotismo estructural dentro de la máxima instancia judicial de Paraguay se fragmenta en verdaderos feudos familiares que representan un costo gigantesco para el erario público:
  • El Clan de la ministra Carolina Llanes: Integrado por su hija y su sobrino (ambos en el cargo de relatores), su hermana (en el rol de directora) y funcionarios de su círculo de confianza inmediato. Este grupo familiar le cuesta al Estado paraguayo G. 2.474 millones al año.
  • El Clan del ministro Luis María Benítez Riera: Conformado por su esposa, su yerno, su hermano, su nuera y el hermano de su nuera. Este esquema acumula un cobro mensual de G. 125.458.650, lo que equivale a un desembolso anual de G. 1.630.962.450.
Los actuales ministros de la Corte Suprema de Justicia accedieron a sus cargos bajo la promesa estricta de erradicar los privilegios de la administración anterior y cumplir mandatos limitados. Sin embargo, la vigencia de estos permisos VIP y la repartición de fondos públicos entre parientes demuestran que las estructuras de favoritismo e impunidad se mantienen intactas en la cumbre de la justicia ordinaria.

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