El senador paraguayo Walter Kobylanski oficializó su salida y declaración de independencia del Partido Cruzada Nacional, liderado por el excandidato presidencial Paraguayo «Payo» Cubas, tras una profunda crisis interna detonada por el estilo de conducción autoritario de su presidente.
El legislador confirmó públicamente su desvinculación a través de medios de prensa, luego de que sus intentos por reestructurar la nucleación política terminaran en un quiebre definitivo.
El detonante de la renuncia ocurrió cuando Kobylanski intentó plantear formalmente un orden del día orientado a modernizar y adaptar el funcionamiento interno de Cruzada Nacional. Ante esta propuesta de reforma, la respuesta de Paraguayo Cubas fue tajante e inflexible, exigiéndole que, si no estaba de acuerdo con las directrices vigentes, se buscara otro partido político.
Esta postura refuerza las constantes declaraciones del propio Cubas, quien ha manifestado abiertamente que la política interna de su movimiento se rige bajo un esquema vertical y rígido, donde las decisiones no se consensúan, sino que se acatan. Fuentes cercanas al entorno legislativo señalaron que el senador venía tolerando situaciones de maltrato y marginación política por parte de la dirigencia partidaria.
Al verse imposibilitado de canalizar información hacia las bases y notar un distanciamiento insalvable respecto a la agresividad de la conducción, Kobylanski optó por dar un paso al costado para mantener una postura parlamentaria más conciliadora y racional. Con esta decisión, Kobylanski abandona también la bancada oficial del partido en la Cámara de Senadores y asume un rol de legislador independiente.
El parlamentario aclaró que su salida no implica un acercamiento al oficialismo colorado o sectores cartistas, sino que permanecerá en la vereda de la oposición, pero impulsando una línea basada en el diálogo, la lógica y el consenso para la aprobación de leyes que beneficien al país.
Esta baja agrava significativamente la fragmentación de Cruzada Nacional, una agrupación que ha sufrido sucesivas fugas de referentes clave desde su llegada al Congreso, debilitando su representación debido a la imposibilidad de sostener debates democráticos en su estructura interna.


